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Velocidad:
Una cantidad de luz excesiva como un día de playa nos fuerza a
usar velocidades de obturación muy altas, lo que conlleva a que
podamos congelar el movimiento (deportes, surfing, etc,) sin ningún
problema.
Cuidados
con el equipo:
Hay que cuidar a nuestra cámara y accesorios de la arena que se
puede introducir a los mecanismos lo que conllevará a daños
en la cámara y no hay que olvidar que la brisa marina trae gotas
de agua muy finas, cuidade su equipo poniendolo cuando no lo use su estuche
o una bolsa.
Filtros:
El mar y el cielo constituyen el paisaje marino más conocido. Podemos
ajustar un filtro polarizador para maximizar el azul del cielo, pero debemos
recordar que también reducirá cualquier reflejo del agua.
Mientras el sol sale o se pone y crea destellos en el agua, podríamos
probar un filtro estrella. Hará que todos los puntos de luz se
conviertan una estrella relumbrante.
Este efecto resulta especialmente efectivo si incluimos una silueta de
una figura o una barca delante del agua de tono rosado o rojizo.
También merece la pena probar con filtros degradados. Por ejemplo,
si el cielo no tiene demasiado color, un filtro graduado azul añadirá
color al cielo y lo oscurecerá. También reducirá
cualquier diferencia de contraste entre la tierra y el cielo, haciendo
más fácil obtener una exposición correcta.

Sin
filtro

Con
filtro ambar
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